El mercado del alquiler en España es muy pequeño en comparación con nuestros vecinos europeos. En torno a un 23% de la población española vive de alquiler, frente al 33% de media de la Unión Europea, y muy lejos del 50% de Alemania. La falta de oferta de vivienda en alquiler y la profesionalización de este mercado es uno de las prioridades a afrontar de cara a mejorar la accesibilidad de la vivienda, en especial de nuestros jóvenes.
Pero esto no significa que todos nuestros esfuerzos se tengan que centrar única y exclusivamente en el alquiler. La vivienda es la principal fuente de ahorro para el 80% de las familias españolas y precisamente este patrimonio ha protegido a muchas familias en circunstancias difíciles.
En este sentido, es muy interesante leer este informe que ha realizado Asprima (Asociación de Promotores Inmobiliarios de Madrid) en colaboración con la consultora EY.
En él se analiza cómo el esfuerzo para pagar un alquiler ha pasado del 28% en 1997, al 67% en 2020 como consecuencia del incremento de los precios del alquiler y la no mejora de la capacidad adquisitiva de los españoles al mismo ritmo.
Pero lo más interesante en mi opinión de este informe, es la llamada de atención respecto a lo que puede ocurrir en el futuro si ese encarecimiento del alquiler continúa y cada vez más gente alquila. Según los datos que se exponen, en la actualidad solo un 5% de los mayores de 65 años vive de alquiler a precios de mercado. Pero las proyecciones estiman que este porcentaje se multiplicará casi por tres, a lo que habrá que sumar el repunte de hogares (más de 600.000) que pasará al régimen de arredramiento. Todas estas familias corren riesgo de ver mermados sus ingresos si continúa este encarecimiento del alquiler y el sobresfuerzo para pagarlo.
Es por ello que se hace imprescindible trabajar en la creación de un parque de vivienda asequible en alquiler y, a la vez, en favorecer el acceso a la vivienda en compra. Ambas opciones han de ser válidas, y ser opciones. Tradicionalmente solo ha primado una y para unos pocos (la compra). Ahora no podemos centrar todos los esfuerzos en la que hasta hace poco era el patito feo (el alquiler). Necesitamos un mercado más equilibrado donde ambos mercados se complementen y sean accesibles para el grueso de la población.
